Más de ocho años. Ese es el tiempo que ha pasado desde la última entrada de este blog, y la cifra por sí sola ya da un poco de vértigo. Si hace unos años decía que no tenía perdón por tardar más de dos, ahora directamente me quedo sin palabras. Pues si, lo sé, lo sé. No voy a excusarme, que es una costumbre que ya ni a mí me cuela.
Y, sin embargo, aquí estoy otra vez. Escribiendo en el mismo sitio de siempre, con la sensación rara de abrir un cajón que llevaba años cerrado y encontrarme todo justo donde lo dejé. Con algo de polvo, eso sí.
¿He estado a punto de cerrarlo?
Sí. Y no una vez, precisamente. Más de una vez me he sentado delante de la pantalla pensando que lo más sensato era dejar que todo se apagase sin más. Un blog parado durante tanto tiempo, sin entradas nuevas, con un diseño que ya no era el mío… ¿Qué sentido tiene mantenerlo? Es lo que me repetía.
Pero cada vez que estaba a punto de dar el paso, algo me frenaba. Esta página es de lo primero que creé de verdad, mi pequeño rincón donde pongo todo aquello que me venga en gana, y cerrarla se parecía demasiado a tirar a la basura una parte de mí. Al final ha podido la nostalgia. No hay más misterio. Ya lo dije en su día: no era justo dejarla abandonada, y sigo pensando lo mismo.
Un lavado de cara completo
Si alguno de los pocos que seguís por aquí ha entrado hoy, habrá notado que esto no se parece en nada a lo anterior. La última vez que hablé del diseño os conté que pensaba hacer mi propio tema para WordPress, y que al final me había rendido y usado uno ajeno por falta de tiempo. Pues bien, esta vez sí. He creado un tema nuevo desde cero, a mi manera, con el nombre del propio sitio.
Como no podía ser de otra manera, tira de lo retro y del píxel, que para eso este blog se llama como se llama. Si os fijáis en los detalles, hay mucho guiño al modo 13h de VGA, esos 320×200 píxeles y 256 colores con los que muchos crecimos. Hay una tira con los colores de la paleta clásica en la cabecera, tipografías pixeladas, un tema claro y otro oscuro, y hasta unas cuantas paletas para elegir al gusto (ámbar, fósforo verde, CGA…). Un poco de capricho personal, lo admito.
Pero no todo es estética. También he cambiado cosas por dentro:
- Un buscador instantáneo, que filtra mientras escribes.
- Una galería nueva y la barra de fotos de la cabecera, que se alimentan de mi álbum de Flickr.
- Un archivo para recorrer todas las entradas, y una barra que indica cuánto llevas leído.
- Que todo se vea bien en el móvil, que en 2018 ya era importante y ahora es obligatorio.
Además he repasado entradas antiguas, arreglado imágenes que se habían perdido por el camino, enlaces rotos y todo lo que el paso de los años se ha ido llevando. Hay cosas que no he tocado a propósito, como mi ortografía de entonces. Era la que era, y tiene su encanto. En fin…
¿Y ahora qué?
Ya he prometido demasiadas veces que iba a actualizar con regularidad, así que esta vez no voy a prometer nada. Digamos que tengo ganas, que es más de lo que podía decir hace un tiempo. Tengo ideas en el cajón: entradas sobre fotografía, tecnología, juegos… y algún experimento interactivo para esta casa nueva que me hace bastante ilusión. Ya veremos qué sale y cuándo.
De momento, pasad, curiosead y decidme qué os parece el cambio. Y si hay alguien al otro lado después de tantos años, un saludo enorme.
Gracias por seguir ahí, o por haber vuelto. ^^